Los primeros días de este año 2026 en la Región del Biobío se han encontrado señalados por la firma de convenio entre Marca Chile, el Gobierno Regional y Desarrolla Biobío para trabajar en la Marca Región del Biobío, entendido como un proceso que propende a construir una estrategia integral de posicionamiento territorial, que busca construir, gestionar y proyectar una identidad regional diferenciada, coherente y creíble, con el fin de atraer inversiones, turismo, talento, abriendo mercados y fortaleciendo al mismo tiempo la cohesión social regional, sobre la base de los activos estratégicos del territorio regional.
Constituye ello un desafío interesante de participación y colaboración para todos los actores de la región, con miras a construir un activo estratégico intangible, que sea capaz de reimpulsar y acelerar el desarrollo económico regional, que lamentablemente lleva ya prácticamente más de dos décadas de un marcado rezago respecto de lo alcanzado en promedio por el país y que, en efecto, requiere de iniciativas urgentes que mejoren la competitividad sistémica regional. así como fortalezcan la imagen regional en función de un fortalecimiento de su identidad territorial y su cohesión social.
No obstante, así también construir una marca región sólida igualmente se trata de un desafío complejo, toda vez que se trata de hacer converger en una idea sencilla y muy clara de transmitir, una propuesta de valor distintiva, basada en atributos claves del territorio, que integre de manera coherente tanto ventajas competitivas tangibles como aquellos atributos intangibles que caracterizan al territorio regional y representan elementos únicos, que señalan una diferenciación auténtica y creíble, con alto grado de apropiación y consenso por parte de actores locales.
Ahora bien, un factor estratégico y particularmente importante en el éxito de posicionamiento que pueda alcanzar la marca región del Biobío, en especial en la coyuntura actual, dice relación con alcanzar gobernanza multinivel muy efectiva y eficiente, articulando virtuosamente la particularidad del carácter de la región del Biobío en un contexto territorial país mayor, toda vez que se debe alcanzar coherencia entre el enfoque estratégico nacional y el territorial regional, así como también integrar virtuosamente ciudades y territorios subregionales y marcas productivas, evitando la fragmentación comunicacional, con miras a generar sinergias con una marca región fuerte que potencie el valor de las marcas locales.
Aquí, recordar los aprendizajes de la década de 1990 puede ser particularmente importante en cuanto a la necesidad de alcanzar coherencia estratégica subterritorial. Al respecto, la instalación de una estrategia muy activa de inserción internacional a nivel nacional resultó particularmente importante en su momento, para el fortalecimiento de los flujos de comercio internacional y especialmente en la actividad exportadora regional.
En este sentido, la capacidad estratégica de los liderazgos nacionales y regionales, articulados de manera sistémica y compleja en torno a un enfoque de largo plazo, que vincule virtuosamente la estrategia regional de desarrollo con las estrategias y políticas nacionales de desarrollo, alineando territorialmente políticas económicas y productivas, serán claves para dotar de la consistencia necesaria al mensaje que se busque transmitir en una marca región fuerte que se sostenga en el tiempo, reactivando como esperamos la economía y competitividad regional.
* Columna publicada en Hora 12

